dimanche, février 08, 2009

La misión del Europarlamento recibe un aluvión de quejas en el Sahara


ABC. LUIS DE VEGA EL AAIÚN Publicado Miércoles, 28-01-09 a las 03:27


La «Pasionaria saharaui», Aminatu Haidar, recibió ayer en El Aaiún, junto a otros activistas de derechos humanos, a una delegación de cinco europarlamentarios, que pudieron escucharles y comprobar sobre el terreno la realidad de la ex colonia española, que suele estar cerrada a este tipo de visitas.Entre los diputados se encontraban dos españoles, el popular Carlos Iturgáiz y el socialista Carlos Carnero, que sin dar crédito al bloqueo al que los agentes marroquíes estaban sometiendo el hotel donde se celebraban las reuniones, salieron a la calle a rescatar a algunos de los activistas. Se vivieron momentos de tensión que no impidieron que los encuentros, en los que participaron proindependentistas y proRabat, se celebraran.El Parlamento Europeo intensificó sus llamadas a las puertas del Sahara Occidental sobre todo desde que en 2005 tuvo lugar la denominada «Intifada», pero la respuesta de Rabat fue siempre la misma: no. La llave para que finalmente se abriera la ex colonia a los eurodiputados, como ellos mismos reconocen, ha sido el estatuto avanzado que la UE acaba de conceder a Marruecos.«Pillaje»Las denuncias llovieron sobre la comisión de la Unión Europea, cuya presencia en el Sahara también fue aplaudida, según relató a ABC Aminatu Haidar al salir del Hotel Parador, inaugurado por Manuel Fraga en la época española. Se quejan del «pillaje» que supone la explotación por parte de Rabat de los recursos naturales del territorio y se quejan también del estatuto avanzado concedido a Marruecos sin que éste respete los derechos humanos, sobre todo en todo lo concerniente al «derecho de autodeterminación del pueblo saharaui ocupado por Marruecos». «Hacemos un llamamiento urgente a Europa para que defienda los derechos humanos, los civiles, los sociales y los económicos de los saharauis», añadió Haidar minutos antes de ser retenida de nuevo al regresar a su casa. Mientras esta activista hacía declaraciones, un hombre se medio desnudaba al grito de «¡Viva el Rey! y ¡Sahara marroquí!», para después señalar heridas en su cuerpo que, según aseguró, habían sido causadas por el Polisario.Hussein Beida, un saharaui que militó con los independentistas antes de saltar al lado marroquí, considera que los europarlamentarios, que también se reunieron con el gobernador de El Aaiún y con el jefe de la misión de la Organización de las Naciones Unidas, la llamada Minurso, deberían ir a completar su trabajo a los campamentos de Tinduf.«Entre la autonomía que proponen los marroquíes y la independencia de los saharauis, lo más importante son los derechos humanos», señaló durante la reunión Galia Eljimi, de la ASVDH. «Me quedo con esa frase», señaló Iturgáiz.Esta visita es «histórica», dijeron miembros de la delegación europea, que al cierre de esta edición tenía la sala donde recibía como una consulta del médico a la que no dejan de llegar pacientes con una enfermedad común: el Sahara.

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Marruecos toma El Aaiún para impedir manifestacionesPrimera visita al Sáhara de miembros de la EurocámaraEL PAIS. IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 28/01/2009


Los cuatro eurodiputados y sus asistentes se echaron a la calle para ir en búsqueda de Aminatu Haidar, la Pasionaria del independentismo saharaui, a la que la policía marroquí puso trabas para que llegara a la cita.Al final Haidar y todos los demás abanderados del nacionalismo saharaui, como Alí Salem Tamek, o de la defensa de los derechos humanos, como Hamdu Iguilid, acudieron al antiguo Parador de El Aaiún para reunirse con una delegación del Parlamento Europeo.La cita era importante. Tras más de tres años de gestiones con Rabat, cuatro eurodiputados -Ioannes Kasoulides, Luca Romagnoli y los españoles Carlos Iturgaix y Carlos Carnero- visitaban, por fin, el Sáhara Occidental para elaborar un informe sobre derechos humanos.Todos sus interlocutores saharauis respaldaron el documento, muy crítico con Marruecos, que difundió en diciembre la ONG Human Rights Watch y alguno, como Iguilid, insinuó que se había quedado corto. Pidieron al unísono que se instaure en la antigua colonia española un mecanismo de supervisión de los derechos humanos, algo a lo que se resiste Rabat.El Aaiún, en cuyas calles hay siempre una fuerte presencia policial, apareció tomada por las fuerzas de seguridad. "Con uniforme o de paisano hay policías por todas partes", afirmó Iguilid cuando iba de camino al Parador. Aún así, Rabat permitió las reuniones y nadie faltó a la reunión con la delegación.